Ecoeficiencia

Si cada año se deforestan 17 millones de hectáreas, tenemos que reforestar 34 millones. Si el desierto avanza 6, tenemos que hacerle retroceder 12. Si las "gotas frías" se ceban sobre cuencas desequilibradas, debemos crear enormes sumideros en las ramblas de avenida para que con las lluvias torrenciales recarguen los acuíferos esquilmados y éstos a su vez provean del agua que requieran nuevas y más grandes plantaciones de árboles. Si nuestro dinero, nuestros ahorros, están en manos de entidades o empresas que no circulan en esta dirección, debemos traspasarlos a quienes demuestren trabajar con criterios de sostenibilidad. Si los gobernantes no quieren ver la dimensión del problema y actuar en consecuencia, presionémosles, consigamos que instruyan los mecanismos para, por ejemplo, que los ingentes medios y capitales dedicados a la "construcción" se deriven hacia actividades respetuosas con el medio ambiente y regeneradoras del mismo, que además cada día van a ser más rentables también en lo económico.

Entre socios y simpatizantes de asociaciones ecologistas (por citar a quienes se entiende a la vanguardia de esta inquietud) rondaremos el 5% de la población; y debemos exigir que al menos ese 5% del capital socioeconómico que representamos se utilice como un activador del sentido común que alcance a la mayoría. Debemos ser tremendamente ambiciosos, porque nos lo jugamos todo en esta contienda. El planeta está como está por culpa nuestra. Así que nos corresponde a nosotros, a los seres humanos, invertir la tendencia.

Maderas Nobles propone que nadie tome del común más de lo que sea capaz de devolverle, a ser posible mejorado. Esa es una de nuestras máximas como empresa. Nos dedicamos a la plantación de árboles por varios motivos. El principal es que sin árboles no hay futuro. Si hay un futuro, allí habrá un árbol. En consecuencia, abogamos por el diseño y la aplicación de un sistema justo de ecoauditorías que evalúen el impacto ambiental de las empresas y sus actividades, y proporcione los instrumentos de corrección necesarios, entre los cuales y de los más inmediatos es plantar los árboles que por su actividad están consumiendo, directa o indirectamente. Con el tiempo, el consumidor, cada día más concienciado ante estas cuestiones, es posible que termine premiando con su "voto directo" a las empresas que corrijan su impacto medioambiental y castigando a las que no.