Cambio climático

Para Maderas Nobles el cambio climático y sus graves consecuencias son el principal problema al que se enfrenta este planeta: un reto de dimensiones colosales que exige cambios sustanciales y urgentes, en el sistema productivo, en las pautas de consumo, y en la relación entre el ser humano y el medio natural.

El calentamiento global se debe en gran medida a la emisión de CO2, a otros gases de efecto invernadero, y a un consumo de materiales y recursos muy superior a la capacidad de regeneración de la naturaleza.

Uno de los efectos más visibles de este proceso es la deforestación, la pérdida de la "piel verde" del planeta que, precisamente, es la encargada de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera y producir oxígeno.

Uno de los métodos más sencillos y efectivos que conocemos para devolver al medio natural lo que tomamos de él es plantar árboles, que es de donde surge la propuesta de responsárbolidad.

El ensayo del escritor y periodista medioambiental Jordi Bigues sirve de base para la campaña, que ofrece la realización de una eco-auditoría y, por un precio casi simbólico, el servicio de plantación y cuidado del número de árboles y arbustos necesario para compensar, en 20 años, la huella ecológica resultante.

Este servicio se formaliza mediante un contrato que compromete a Maderas Nobles a plantar y cuidar durante 40 años los árboles y arbustos acordados, siempre de especies autóctonas.

Maderas Nobles de la Sierra de Segura dispone de un centenar de hectáreas -aledañas a sus plantaciones de nogales, para la producción de madera en fincas de su propiedad en el municipio de Alcaraz- en las que prevé plantar de 400.000 a 1.000.000 árboles y arbustos de responsárbolidad en los próximos años.

Lo hará utilizando técnicas de silvicultura ecológica, permacultura y biodinámica, estableciendo al menos tres cotas de vegetación: arbustiva, fustes medios y fustes superiores.

Las especies seleccionadas son 60, entre las que destacan encinas, robles, coscojas, pinos, áceres, lentiscos, espinos, acebuches, retamas, romeros, jaras, tomillos, etc. Todas ellas formarán con el tiempo bosque autóctono y variado que generará biomasa, oxígeno, y suelo fértil, que retendrá agua y absorberá importantes cantidades de CO2, contrarrestando además los gases de efecto invernadero.